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FRANCESC (3a Ultreia Europea a Roma, 2015)

Hoy también ustedes quieren anunciar la Buena Nueva del amor de Dios, acercándose a los amigos,  a los conocidos, a los compañeros de estudio y trabajo para que ellos también puedan vivir una experiencia personal del amor infinito de Cristo que libera y transforma la vida. ¡Qué necesario es salir, sin cansarse, para encontrar a los lejanos!

 

Vosotros no habéis hecho proselitismo y esto es una virtud. La Iglesia no crece por proselitismo sino por el testimonio.

Quan era Cardenal Bergoglio, a Argentina (2011)

Hoy más que nunca necesitamos que tu cercanía en los ambientes sea luz y alegría para tantos hermanos que ignoran que Dios es un Padre que los ama con ternura.

Hoy más que nunca necesitamos tu presencia para que muchas familias encuentren en el amor trascendente de Cristo, una nueva y más grande dimensión del amor humano.

Hoy más que nunca necesitamos de tu persona y tu testimonio en las Ultreyas, para seguir “adelante”, más allá, en el anuncio y vivencia del Kerigma.

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Benet XVI (4a Ultreia Mundial, 01/08/2009)

El Cursillo de Cristiandad enriquece la vida de los fieles y promueve la llamada universal a la santidad y al testimonio profético que incumbe a todos los bautizados. 

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JOAN PAU II (2a Ultreia Nacional a Roma, 1985)

Los cursillos de cristiandad son un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del evangelio en nuestro tiempo.

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PAU VI (1a Ultreia Mundial a Roma, 1966)

¿Será la figura de Cristo – nos preguntamos ante estos fenómenos – capaz todavía de despertar el entusiasmo en una juventud víctima a veces de la desilusión? ¿Tiene aún el Evangelio entrada en el hombre fuerte, el jefe de industria, el catedrático, el obrero, en la ciudad como en el campo?  Los ideales cristianos que configuraron al conductor y guía de otras épocas, que han sido buenos para hacer santos en todas las clases y estamentos sociales, que han engendrado varones perfectos, maestros del vivir, artífices del progreso, ¿serán válidos para nuestra época?

La respuesta, felizmente afirmativa, la encontramos en vosotros. Al veros, el alma se abre a la esperanza: la religión, con sus valores, si es presentada rectamente, conserva todavía su poder de atracción, su interés en los hombres, en los jóvenes que, según vuestro lenguaje, “pisan fuerte”, tienen estilo, con puesto en las profesiones, con influjo en la vida.